

¡SALVEMOS PAITA ¡
Por : Miguel Godos Curay
Desgarrador es lo que sucede con el viejo edificio de la Aduana de Paita víctima de la rapiña y la incuria que ha arrancado salvajemente los dinteles y las antiguas puertas. ¡Un perverso afán de demolición!. Lo que debería ser un museo y un centro de promoción cultural y turístico de la ciudad se encuentra en ruinas y abandono lamentable.
Urge emprender un esfuerzo institucional para rescatar este preciado monumento al igual que el antiguo santuario mercedario cuyos muros se observan ya en grabados de 1836 y que hoy son inestimables reliquias.
Creemos en un esfuerzo de rescate a través de un patronato promovido por la Municipalidad de Paita, la propia Caja Municipal, la Marina de Guerra del Perú y empresarios pesqueros porteños. Se trata de acometer un esfuerzo de reconstrucción que devuelva su prestancia arquitectónica a uno de los pocos vestigios en pie de la Paita histórica actualmente amenazados por la marginalidad, la orfandad y la penuria.
Valiosos esfuerzos y en una economía realmente de estrechez realizaron en peores circunstancias los cubanos en la recuperación arquitectónica de la Habana Vieja experiencia que puede replicarse para salvar el conjunto de los edificios de la Aduana y el antiguo santuario mercedario.
Edificios en peor estado fueron restaurados con éxito gracias al esfuerzo de Eusebio Leal el historiador de la ciudad y el equipo de restauración arquitectónica experto en tratamiento de maderas. Si los cubanos hicieron de tripas corazón para salvar su tesoros por qué no emprender en Paita esta iniciativa.
Creemos que la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Piura con el concurso de expertos cubanos en restauración arquitectónica de maderas pueden hacer realidad el milagro de devolverle el encanto a un espacio urbano destinado a la cultura y el fomento del turismo.
Un museo en Paita en donde se pueda destacar el pasado histórico, sus personajes será motivo para vigorizar la vida cultural de Paita y activar la economía del turismo.
Para la universidad se abre el desafío de desarrollar talleres de restauración que permitan el aprendizaje de técnicas para iniciar la recuperación monumental de Piura amenazada por la picota y la indiferencia de las autoridades.
Esta es un cruzada de amor para salvar lo poco que queda de Paita antigua y devolver el señorío a todo aquello que destruye la lepra irreverente del olvido. Creemos que una gestión municipal no se justifica por la siembra irracional de cemento sino por los esfuerzos desplegados en la recuperación de la propia identidad.
Curiosamente en las últimas décadas en Paita escasean los “paiteños” lo que en cierta forma justifica el desafecto de algunos regidores que por no tener ningún vínculo con la tierra sólo viven para disfrutar con la dieta y la teta. Igual sucede con esa bandada de funcionarios ediles que fugan antes de cumplir con su horario porque no viven en Paita y a quienes poco les importan su desaciertos.
Paita es una ciudad dormitorio en donde lo que aquí se gana se gasta fuera. Paita vive una contradictoria buena suerte para los desatinos. Resulta lamentable que esto suceda pues no hay justificación para la destrucción para el silencio cómplice frente a los caprichos de la huachafería y el mal gusto en cada brochazo de pintura estridente colocado en algún santuario y el desorden total que hace intransitable el viejo zanjón por donde transcurre la vida económica de la ciudad.
Creemos que quienes gobiernan Paita no son una legión de sordos pero pueden transitar al error sino se ocupan de rescatar lo poco que queda del pasado. Paita se merece un mejor destino mas allá de la lujuria de las complacencias y los cabildeos del interés personal. Paita fue ayer tantas veces acosado y convertido en escombros por corsarios y piratas.
No permitamos que hoy nuevamente esta burocracia improductiva y oportunista prosiga en el festín de la medración.
Muchos proyectos como el del corredor bioceánico y la concesión del puerto están actualmente amenazados porque Ecuador y Chile marchan a tranco largo abriendo la interconexión con Brasil utilizando la red ferroviaria.
Mientras tanto continuamos con el cuento de creernos la última chupada del mango. Los proyectos como las buenas ideas son aspiraciones bien intencionadas pero transitorias y efímeras. Cuando no se realizan acaban en la nada.
La concesión monopólica del puerto de Paita -como se pretende- equivale a un tiro de gracia a la economía regional. En un mundo competitivo y globalizado los monopolios son el cascarón de la ineficiencia y la corrupción.
Es mucho mejor tener operadores eficientes que inviertan mejorando lo que se tiene para posteriormente con justeza iniciar el retorno de la inversión. Realmente por Paita se puede hacer mucho con pocas iniciativas razonables pero eficientes.
De eso depende que los responsables de la decisión política pasen a la historia o que por el contrario sean tristemente recordados por sus omisiones inexcusables.
(Piura, 27 de septiembre del 2004)


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